Beneficios del ozono para la higiene personal

· Salud e Higiene

El ozono es altamente beneficioso para ayudarnos en el cuidado y la higiene personales. Además de resultar tremendamente útil para la limpieza del hogar, la purificación del agua y la desinfección de alimentos, su poder germicida y desodorizante nos ayuda tanto en el aseo diario como para una higiene más profunda.

La gran baza del ozono es su total inocuidad unida a la eficacia en su aplicación para los más diversos usos domésticos, profesionales e incluso industriales. Si se trata de un uso personal, los dispositivos diseñados para el hogar son perfectos, ya se trate de un equipo ozonizador de agua, aire o mixto (agua y aire).

En la práctica cotidiana, el diluir ozono en el agua del baño o de la ducha nos permite prescindir o minimizar el uso de geles y champús gracias al efecto suavizante del cabello y de la dermis, incluyendo el cuero cabelludo. De este modo, controlaremos la caspa, dermatitis, ayudaremos a cicatrizar pequeñas heridas, erradicaremos olores corporales y, en suma, obtendremos resultados tan cosméticos como saludables. Su potencial germicida también nos beneficia a la hora del baño o de un simple lavado de manos, sumándose a la eliminación de olores, algo muy útil cuando estamos manipulando pescado o cambiando los pañales del bebé, por ejemplo.

También es realmente efectivo para la prevención o tratamiento de la halitosis y la caries (enjuagues bucales), y del mismo modo para el lavado regular de los pies en una zafa con agua ozonizada, evitándonos locutorios y geles especiales, de una agresiva composición química. Al tiempo que mima nuestro cuerpo, lo suaviza, hidrata y rejuvenece gracias a la ozonólisis, el proceso mediante el que actúa el ozono, este gas natural también sirve para higienizar objetos de cuidado personal: esponjas de baño, cepillos de dientes, dentaduras postizas, cepillos capilares, brochas de maquillaje, etc.

De forma más general, el ozono elimina olores e higieniza ropa, zapatos, con una aplicación en húmeo o en seco, en este caso mediante el chorro de aire en el que el ozono se inyecta de forma instantánea. En concreto, hay dispositivos específicos para estos usos, como las bolsas difusoras o los ozonizadores de calzado, pongamos por caso. Y, en el terreno del aseo personal, podemos disponer de dispositivos que se instalan en el mismo grifo o de alcachofas de ducha que nos proporcionan agua ozonizada de forma directa, entre otras muchas posibilidades.

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