Claves del uso de agua ozonizada en higiene alimentaria

· Higiene Alimentaria

Una desinfección alimentaria deficiente puede ser el origen de numerosas enfermedades, algunas de ellas graves. Sólo la ozonización del agua y del aire nos protegen de ellas con tanta eficacia y seguridad.

Las normas higiénico sanitarias intentan prevenir infecciones causadas por la falta de higiene en distintos ámbitos, entre otros en el área alimentaria. Es por ello que las empresas relacionadas con la alimentación (sector HORECA, supermercados, industria agroalimentaria) precisan de métodos eficaces para garantizar el cumplimento de la legislación sobre seguridad biológica.

Incluso en el ámbito doméstico, no sometido a la normativa, es fundamental respetar las normas de higiene en la conservación y preparado de la comida. ¿Pero, cómo hacerlo con todas las garantías? La tecnología del ozono es la solución perfecta en todos los casos.

En efecto, un tema tan importante en el que nos jugamos la salud precisa de soluciones que garanticen su eficacia, como lo hace el tratamiento con ozono.

Los alimentos son un medio peligroso de proliferación de microorganismos, por lo que pueden acabar ocasionando patologías, incluso la muerte. Es posible contaminarse a través del riego de aguas residuales, o hacerlo a través de los tejidos superficiales de los alimentos perecederos sin higiene, así como los locales de conservación y los equipos o utensilios usados para su manipulación o procesado.

Dentro de este contexto, los ozonizadores actúan sin dejar rastro en todas las fases de la higiene alimentaria. Se trata de un sistema eficaz por su gran poder desinfectante y por su amplia variedad de usos. Además, resulta inofensivo para la salud, no deja residuos de ningún tipo y se puede aplicar directamente sobre el alimento.

La higienización del alimento forma parte de una cadena de asepsia, completada por la conservación, el manipulado y la distribución, siendo útil a lo largo de la misma la purificación con ozono (actúan con desinfectante para verduras, frutas, carnes, pescados y otros alimentos perecederos).

Si bien en la fase de manipulación, procesado o preparado de alimentos se producen la mayoría de contagios y contaminaciones microbianas, resulta igualmente clave ozonizar la atmósfera durante el transporte y la conservación para eliminar olores y patógenos en la superficie de las piezas.

De este modo, los ozonizadores constituyen una opción redonda para la desinfeccion  al frenar la proliferación de todo tipo de microorganismos y prevenir posibles enfermedades gracias a una exigente higiene alimentaria.

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